En las reformas de cocinas uno de los dilemas más comunes que nos encontramos es si optar por cocinas abiertas o cerradas. Decidirse por una u otra opción supondrá que la cocina ocupe una estancia propia y separada del resto de la casa o que forme parte de otra estancia, como podrían ser el salón o el comedor, generando un espacio mucho más amplio.

Aunque en Rupérez Interiors tenemos debilidad por los espacios abiertos, tanto las cocinas abiertas como las cerradas tienen ventajas e inconvenientes, no hace falta decirlo, y la decisión muchas veces depende de la distribución del piso.

Por eso en este artículo queremos daros información, consejos y sugerencias para ayudaros en la futura elección de una cocina abierta o cerrada.

Cocinas abiertas

Hoy en día las cocinas abiertas (también denominadas cocinas americanas) ganan terreno contra las cocinas cerradas. Una cocina abierta o integrada en el salón o comedor es una forma moderna, actual y práctica de compartir un espacio y ganar funcionalidad.

Ventajas

Además de ser un diseño muy utilizado en pisos pequeños, estudios y lofts, porque aporta mayor sensación de amplitud y luminosidad, la luz natural da un aspecto y un color diferente a la cocina y la hace más cálida y habitable.

Las cocinas abiertas permiten disfrutar del tiempo en familia o en compañía, ofrecen mayor visibilidad y potencian la interacción: cuando tienes invitados puedes preparar la comida o la bebida mientras charlas con ellos, y si tienes hijos pequeños, los puedes tener a la vista mientras juegan en el salón.

Son una opción polivalente que se adapta a cocinas pequeñas y grandes, mediante una barra o una isla se aprovecha mejor el espacio y se gana dinamismo y accesibilidad para poder cocinar, limpiar, comer, trabajar, hacer deberes… Ideal para cada día y para las grandes ocasiones.

Inconvenientes

Por el contrario, uno de los principales inconvenientes en una cocina abierta es que todo está a la vista. Si la cocina es un caos, la imagen de desorganización o desorden se ve desde el salón o comedor. Además, hay menos tranquilidad a la hora de cocinar, un handicap para los que no les gusta que les molestan.

Los olores, humos y ruidos son otras objeciones a este tipo de cocina, por lo que habrá que tener en cuenta la frecuencia con la que cocinamos y, sobre todo, el tipo de platos que hacemos. Eso sí, es clave disponer de una potente campana extractora y de electrodomésticos de alta gama que, además de ser más eficientes, suelen ser más silenciosos.

Y finalmente, en la obra para abrir la cocina y tirar tabiques o paredes podemos encontrarnos alguna instalación importante o un desnivel de pavimento inesperado que podría incrementar el presupuesto.

Cocinas cerradas

Las cocinas cerradas son las tradicionales, separadas del resto de estancias de la casa, lo que aporta un plus de privacidad. Si cierras la puerta, nadie puede ver qué estás haciendo desde la sala o el comedor, si hay desorden o utensilios para limpiar o guardar.

Ventajas

De entrada, en una cocina cerrada es más fácil aislar olores, humos y ruidos del resto de la casa, incluyendo la grasa que se podría acoplar en otros rincones en evaporarse y el ruido de los electrodomésticos situados en la cocina.

A su vez, en una cocina cerrada tenemos más opciones a la hora de elegir la distribución de la estancia: en U, en L, en dos frentes, lineal, etc. Y no estaremos obligados a mantener un diseño que combine con el salón o el comedor, ya que se tratará de estancias independientes.

Otra ventaja podría ser el ahorro en el presupuesto de la reforma, ya que la obra suele ser menor porque no se deben tirar paredes al suelo.

Inconvenientes

En una cocina cerrada, si se encuentra en el interior de la vivienda y lejos de una ventana, balcón o terraza, la poca luminosidad puede ser un problema. En este caso, como entra poca luz natural, se deberá recurrir a la luz artificial, con el gasto energético que puede conllevar.

La falta de espacio y la limitada disposición en una cocina independiente pequeña es otro factor en contra, ya que puede resultar difícil moverse e incluso claustrofóbica.

Además de disponer de menor espacio para colocar nuevos elementos, tampoco podremos instalar por ejemplo una barra o isla de cocina de dimensiones importantes, un elemento que aumenta notablemente la sociabilidad y permite compatibilizar pasiones o disfrutar del tiempo en familia o compañía, aunque con ocupaciones diferentes en un mismo espacio.

En definitiva, antes de decidir qué formato de cocina es el más adecuado para una vivienda, es importante evaluar detenidamente los pros y contras de las cocinas abiertas y cerradas.

Como siempre, esperamos haberos podido ayudar. Si necessitáis ayuda a la hora de reformar la cocina,
no dudéis en poneros en contacto con nosotros.

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